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Rubato

El término rubato (robado) o tempo rubato (tiempo robado), consiste en la modificación discreta y transitoria del ritmo de ejecución de una pieza musical.

Como explicaremos luego, esta moderna concepción deriva de haber extendido su significado literal y primigenio, para incorporar también aquellos cambios en los que, en vez de reducir el ritmo, este pudiera incrementarse.

En sentido estricto, el efecto rubato puede alcanzarse mediante un pequeño cambio en la métrica o en el tempo. Usualmente afecta unos pocos tiempos, pudiendo comprometer a todos los ejecutantes o en especial a uno de ellos.

El concepto actual del rubato incluye tanto el hecho de reducir como de incrementar la velocidad de ejecución. Entendido ésto, podemos hablar tanto de rubatos hacia atrás o enlentecedores, los más comunes, como de rubatos hacia adelante o aceleradores, algo más excepcionales.

Un rubato hacia atrás puede lograrse tanto reduciendo la métrica como el tempo (uno de ellos, no ambos). v.gr. pasar de un 4/4 a 2/4 ó reduciendo el tempo a la mitad. En cualquiera de los dos casos, la impresión generada será de enlentecimiento. La figura contraria opera para los rubatos hacia adelante.

En el caso de la batería, es muy común emplear rubatos para darle fin a una canción, conformando en todo o en parte el outro o remate de la misma. En otras ocasiones, el rubato está metido en medio del tema (interpuesto), generando un efecto tan peculiar y distintivo que llegue a convertirse en un obligado.

Un claro ejemplo de rubato interpuesto lo tenemos en Alta Suciedad de Andrés Calamaro, o en el tema Las Dos de la banda funk peruana "La Roja", siendo ejemplo ambos de rubatos hacia atrás. Los rubatos hacia adelante son mucho más comunes en composiciones de blues y de jazz, como suele ocurrir con muchas ejecuciones del extraordinario baterista Dennis Chambers.

El rubato interpuesto demanda un perfecto control del tempo, que nos permita zafarnos por un momento de él, para recuperarlo luego con absoluta precisión y naturalidad. Caso contrario, impactaría al oyente como un error en vez de un adorno.

A continuación, el extraordinario baterista Poogie Bell hace gala del rubato en sus distintas variantes, para acompañar al genial Albert Collins en la interpretación de Black Cat Bone, un clásico del blues de la autoría de Hop Wilson.

Recalculando Tempos

Hace pocos días, a raiz de estar armando el repertorio para un show de blues, tuve que entrar a tallar en las diferencias entre el vocalista y el guitarrista de mi banda.

Habíamos escogido tocar Born Under A Bad Sign, tema original de Albert King. Nos gustaban las versiones de Koko Taylor con Buddy Guy y la de Jimi Hendrix (originalmente solo instrumental), ambas con un patrón de batería bastante similar. Empero, mientras el cantante prefería la primera, al otro le motivaba más la segunda.

La cosa es que si lo tocábamos como Hendrix (78 QPM) la lírica se hacía muy lenta, espaciada, mientras que si lo hacíamos como Taylor y Guy (103 QPM) el solo de guitarra perdía su cadenciosidad. En ese momento se me ocurrió buscar una salida intermedia, esto es, darle un nuevo tempo, de modo que unos y otros se sintieran cómodos.


Felizmente, mi ordenador cuenta con un Reproductor de Medios Creative, que vino con la tarjeta de sonido Audigy. Lo bueno que tiene es que permite modificar la velocidad de reproducción, sin que por ello se altere la tonalidad del tema. En efecto, el cursor inferior permite ir variando dicha velocidad por un múltiplo determinado:
  • si es menos de 1 (corrido a la izquierda) se reduce; y 
  • si es mayor de 1 (corrido a la derecha) se incrementa.
Otra cosa que nos sirvió mucho, aparte de una calculadora, fue un cronómetro XNote Timer, que se puede descargar gratuitamente por internet, e instalarlo en nuestro escritorio. Haciendo pruebas, se pusieron ambos de acuerdo en un beat de 93 a 94 QPM. Esto quería decir que teníamos que aumentar la velocidad de la versión de Jimi Hendrix a 1.20 (1.20x78=93.6) y reducir la de Koko Taylor con Buddy Guy a 0.91 (0.91x103=93.7).


Auxiliados por la Grabadora de Sonido del ordenador, regrabamos ambas versiones, obteniendo un mismo tempo para ambas, de modo que las dos partes pudieran practicar lo que luego habríamos de tocar todos juntos.


Seguro saben que por defecto sólo graba 60 segundos, de modo que hay que contar primero con una pista-plantilla de mayor duración encima de la cual podamos grabar lo que se vaya escuchando a través del reproductor de medios.

Espero que este consejo pueda serles de utilidad cuando se hallen en similar predicamento. Como anécdota, les contaré que al final todo quedó en un buen ejercicio mental, porque como grupo nos decidimos por la versión del propio Albert King y Stevie Ray Vaughan In Session de 1983.

Calculando Tempos

Introducción

Con frecuencia solemos preguntarnos que tempo tiene un tema que queremos tocar. Yo hago uso de un método muy práctico que paso a describirles.

Lo único que necesitamos es un reloj con segundero (aunque sería mejor si fuera un cronómetro), una hoja de papel, un lapiz y buena oreja.

Recordemos que el tempo se expresa en unidades BPM (beats per minute), QPM (quarter-notes per minute) o negras por minuto, con independencia de la métrica que se emplee. En los siguientes ejemplos nos ocuparemos de la métrica cuaternaria ó "4/4" por ser con largueza la más popular.

Métrica Cuaternaria Convencional

Nos referimos a la métrica "4/4" en la que cada figura de valor es duplo perfecto de aquella que la precede.

v.gr. redonda, blanca, negra, corchea, etc...

Comienza por contar el tiempo entre 4 compases. v.gr. del primer golpe de bombo del primer compás al primero del quinto compás.

En ese lapso ya habrás tenido 16 negras, cuatro por cada uno de los cuatro compases. Ahora aplicas una regla de tres simple, y calculas cuántas negras habrían en 60 segundos; ese es el tempo.

Si no te gusta detenerte en este tipo de cálculos, todo lo antes dicho se resume en la siguiente fórmula:

Tempo = 960 / tiempo entre 1º y 5º compases

donde el tiempo entre el primer y quinto compases no es más que el número de segundos y fracción entre el primer golpe de bombo de la primera y quinta medidas.

Métrica Cuaternaria No Convencional

Nos referimos a la métrica "4/4" en la que una figura de valor no es duplo perfecto de aquella que la precede.

v.gr. ritmos atresillados, apuntillados, etc...

Pongamos como ejemplo el blues tradicional, que se toca a ritmo de tresillos. Son 4 negras y tres tresillos de corchea por cada una, lo que nos da un total de 12 tresillos de corchea por compás.

Ahora midamos el tiempo transcurrido entre el primer golpe de bombo del primer y quinto compases, igual como lo hicimos para una métrica cuaternaria convencional. Aplicamos la fórmula y nos da el tempo que buscábamos.

Como ves, no hay diferencia respecto al cálculo que hiciéramos para una métrica cuaternaria convencional. Si tienes el buen hábito de contar tresillos, ahi queda la cosa, y el tempo que te salió al despejar la fórmula es el que debes aplicar.

Sin embargo, a muchos no les gusta lo anterior, y prefieren hacer lo que acostumbraba Jeff Porcaro: convertirlo todo a métrica "12/8".

Este recurso es del todo equivalente, porque también entran doce golpes por compás (corcheas en vez de tresillos). Por otro lado, se facilita escribir la partitura de batería, al optar por una figura de valor más simple (corcheas).

Con este tipo de recurso se mantiene el número de compases, aunque se modifica el tempo, puesto que donde antes contábamos 16 negras (cuatro medidas) ahora deberemos contar 24. Lo dicho se resume de la siguiente manera:

Tempo "12/8" = Tempo "4/4" x 3/2

... o lo que es lo mismo ...

1440 / tiempo entre 1º y 5º compases

La nemotecnia sería esta: los minutos de un día entre el número de segundos y fracción contados desde el primer golpe de bombo del primer y quinto compases.

Comentarios Finales

La experiencia enseña que la única forma de evocar algo que alguna vez aprendimos es dejarlo por escrito cuando aún podemos hacerlo.

En tal sentido, estar en capacidad de escribir una partitura de batería, consignando la métrica, el patrón básico, el fraseo (estructura seccional) y el tempo de la canción, es realmente fundamental.

Espero que este artículo haya contribuido a entender este último item, y que puedan estar en condiciones de determinar el tempo de cualquier tema, pues bastará seguir la misma secuencia lógica a la que hemos recurrido en este artículo.

Acento y Conteo de Métrica

Introducción

Como sabemos, todo ritmo cuaternario ó 4/4 está compuesto por cuatro tiempos de negras. El numerador expresa el número de tiempos de cada compás, mientras que el denominador el tipo de tiempos que lo conforman. La negra es por tanto la Figura de Valor (fdv), mientras que cada uno de estos cuatro tiempos se considera una Fracción de Compás (fdc).

La fdv negra (1/4) puede ser subdividida en dos corcheas (1/8) y éstas a su vez en dos semicorcheas (1/16), dando lugar a ocho y dieciseis fdc, respectivamente.

La denominación de cada uno de los tiempos de negra es numérica y correlativa, yendo del 1 al 4, en tanto que las corcheas se identifican en el conteo de métrica por la letra "y" o el signo "&". En el caso de las semicorcheas, las distinguimos por la letra "e" (entre el número y la "y" que le sigue) y por el monosílabo "ah" o la letra "a" (entre la "y" y el siguiente número), para cada tiempo del compás.

Se conoce como Conteo de Métrica la cuenta que uno lleva de cada una de estas fdv al momento de tocar. Para hacerlo se recurre a su denominación en idioma inglés, ya que así todas las fdc pueden identificarse a través de monosílabos. Lamentablemente, en nuestra lengua tendríamos problemas con el 1º y 4º tiempos, dado que ambos requerirían dos golpes de voz para su pronunciación.

Acento de Métrica

Popularmente se considera que la acentuación natural de este tipo de medida es que el 1º y 3º tiempo son Tiempos Fuertes o Downbeats, en tanto que el 2º y 4º tiempo son Tiempos Débiles o Backbeats.

Sensu estricto, el tercer tiempo debería denominarse Tiempo Semi-Fuerte, pero esta disquisición fue relegada por antiguos bateristas aduciendo no contribuir de forma práctica a la ejecución. Empero fue rescatada por dos géneros musicales, la cumbia y la variante one drop del reggae, en las que se ubica el primer golpe de bombo justo en el tiempo 3 de negras.

Clásicamente, hemos aprendido que la tarola acompaña a los tiempos débiles, a fin de darles acentuación, en tanto que el bombo hace lo propio con los tiempos fuertes. En el siguiente pentagrama dividimos un compás en 16 fdc (semicorcheas) tocadas todas en el charles, y acompañado del bombo en los tiempos 1 y 3 como de la tarola en los tiempos 2 y 4; además mostramos el conteo de métrica en la parte inferior:

Otra acepción de estos "beats" o "pulsaciones" es definir dos estilos de toque. El primero, màs clásico, respeta la acentuación natural marcando los tiempos fuertes con el bombo y acentuando los débiles con la tarola; a ésto se llama tocar al estilo "downbeat". En el otro se invierte este patrón (acentuación invertida), de modo que la caja suene en los tiempos 1 y 3, mientras el bombo lo hace en el 2 y 4; a ésto se llama tocar al estilo "backbeat". v.gr. ciertas variantes del reggae.

El resultado es que al final todos los tiempos de negra terminan marcándose claramente, ya sea con el bombo o con la tarola.

Recordemos que estos son nuestros dos principales tambores de ritmo, mientras que el hi-hat y el ride suelen denominarse platillos de ritmo...

Nuevos Tiempos Fuertes y Débiles

Lo dicho hasta aquí nos sirve para explicar una nueva tendencia baterística, cual es la de denominar a cada tiempo del compás cuaternario como un Nuevo Tiempo Fuerte. Cualquier golpe que apliquemos en estos tiempos se denomina On-Beat.

Según esta acepción, los tiempos débiles son todas las corcheas y semicorcheas interpuestas, esto es, las "y", las "e" y las "a". Todo golpe aplicado en estos Nuevos Tiempos Débiles será considerado una síncopa u Off-Beat.

Ahora bien, si un golpe de bombo o tarola se produce en la inmediata precedencia del primer tiempo del siguiente compás, esta figura se denomina Upbeat. La función del upbeat es darle continuidad al toque de compás a compás. Esto es a veces fundamental, dado que en batería las notas son instantáneas (no continuas) por tratarse de golpes individuales cuya sonoridad se extingue a poco de aplicarse.

Conteo de Métrica

Algo que pocos saben es que muchas veces los bateristas tocamos auxiliados por un metrónomo, o llevando la cuenta de todos nuestros tiempos (sea mentalmente o en voz baja). Tal subterfugio se conoce como Conteo de Métrica. A lo dicho en la parte introductoria del presente artículo habría que agregar algunos conceptos.

Cada vez que cambiamos de compás podemos reemplazar el primer número de cada medida por el número del compás, pero de manera acentuada. v.gr. si (como regularmente ocurre) una sección (verso o coro) cuenta con un número de compases "múltiplo de 4" se completa una vuelta y se vuelve al uno. A continuación un ejemplo:

1 y 2 y 3 y 4 y 2 y 2 y 3 y 4 y 3 y 2 y 3 y 4 y 4 y 2 y 3 y 4 y 1...

Ya sabemos que una vuelta es una tanda de 4 compases. En caso querramos contar también las vueltas podemos reemplazar el primer tiempo de cada una por una letra, y seguir correlativamente.

No todos piensan igual

Dadas ya las explicaciones en el sentido teórico del tema, hemos de reconocer que no es el concepto que maneja la mayoría. Creo por ello pertinente mencionar aquí un par de aspectos que a veces se prestan a confusión en lo que respecta al downbeat y al backbeat.

Un primer error es denominar backbeat al tiempo en el que golpean la caja. Como la acentuación natural lo hace en los tiempos pares, se emplean como sinónimos backbeat y golpe de tarola, de modo que podemos escuchar de algunos músicos decir "el backbeat en el tercer tiempo" para significar en realidad "la caja en el tercer tiempo". Sin ser estrictamente lo mismo, al menos no desorienta, porque al tocar backbeat se invierte la acentuación, y con ello el patrón.

El segundo, aún más craso, requiere para su justa comprensión que nos remitamos a un formato básico de dictado rítmico de corcheas.

El bombo habrá de ser la voz "tum" y la tarola la voz "ta", recurriendo al símbolo "x" para expresar un silencio de tambores.

Se cree que un ritmo es downbeat cuando el dictado rítmico es así:

  • "tum-x-ta-x-tum-tum-ta-x"
  • "tum-tum-ta-x-tum-tum-ta-x"

Análogamente, consideran backbeat cuando el dictado rítmico es así:

  • "tum-x-ta-tum-tum-x-ta-x"
  • "tum-x-ta-tum-tum-x-ta-tum" (upbeat típico)

O una mezcla de ambos:

  • "tum-x-ta-tum-x-tum-ta-x"
  • "tum-x-ta-tum-x-tum-ta-tum"

Es decir, ahí donde haya un silencio (x) ¿quién "marca" primero la secuencia de golpes de tambor que sigue? ¿el bombo o la tarola? Si lo hace el bombo lo llaman downbeat, y si lo hace la tarola le dicen backbeat.

Creo fácil entender por qué esta noción se halla tan difundida. Si suena primero el bombo, como en la acentuación natural, le llaman downbeat, y si lo hace la tarola, como en la acentuación invertida, le dicen backbeat. Claro está, y ahi su defecto, no toman en cuenta en qué parte del compás se encuentran, lo que es básico para poder interrelacionarse con el resto de ejecutantes y estar a tono con el momento de la canción.

Si bien es cierto que esta acepción es meramente intuitiva, está muy extendida entre músicos populares, por lo cual decidí consignarla. No obstante, dejo a criterio de los lectores recurrir o no a ella a fin de comunicarse con otros músicos.

Para aquellos que quieran ampliar estos conceptos, pueden revisar mi siguiente articulo sobre Acentuación Natural.

Compases: Tipos y Variantes

Uno de los temas de mayor importancia en baterística, y a la vez más áridos, es el análisis de los compases y sus distintas variantes.

Merecen discutirse los siguientes:

  • Compases Simples (Primarios y Secundarios)
  • Compases Compuestos
  • Compases de Amalgama

Comencemos por dar algunos alcances básicos. Como sabemos, la unidad básica de ritmo de una canción es el compás o medida. En el pentagrama, cada compás está separado del siguiente a través de una línea que se extiende verticalmente desde la 1ª a la 5ª linea, denominada Barra de Medida.

El ritmo viene siempre dictaminado al inicio de la partitura, a través de una "razón" o "fracción", también conocida como la Clave de Métrica, que en su numerador expresa el número de tiempos que tiene cada compás, y en el denominador de qué tipo de tiempos se trata. A continuación les presentamos una tabla con el significado de los denominadores más comunes, y una figura con algunas de las claves de métrica más usadas:

  • si el denominador es 1 se trata de redondas
  • si el denominador es 2 se trata de blancas
  • si el denominador es 4 se trata de negras
  • si el denominador es 8 se trata de corcheas
  • si el denominador es 16 se trata de semicorcheas

Eventualmente, pueden producirse cambios en el patrón rítmico, los que se denotarán con una Doble Barra de Medida (dos lineas verticales y paralelas en vez de una sola), acompañadas por la nueva fracción que exprese el cambio rítmico. De cualquier manera, esto es poco usual en la música popular.

Por ejemplo, si el numerador es un 4, y el denominador es otro 4, la clave de métrica es "4/4". Esto quiere decir que cada compás estará formado por 4 tiempos de negras, lo que popularmente se conoce como "Cuatro Cuartos". En este tipo de ritmo (de lejos el más común) cada medida representa la duración de:

  • 1 redonda
  • 2 blancas
  • 4 negras
  • 8 corcheas
  • 16 semicorcheas
  • 32 fusas
  • 64 semifusas

Cada una de estas Figuras de Valor (de redondas a semifusas) expresa asismismo una distinta Fracción de Compás (fdc).

4/4 = Compás Cuaternario o Compasillo

Ahora bien, para expresar la velocidad a la cual se toca un tema es necesario consignar el Tempo del mismo. Sólo por convención y conveniencia, se expresa en términos del número de negras en un minuto; dada su nomenclatura inglesa (negra=quarter note) su unidad de medida se conoce como QPM (Quarter note Per Minute).

Dicho esto, pasemos a diferenciar los distintos tipos de medidas, comenzando por los Compases Simples:

  • Compases Primarios.- Son todos aquellos que tienen "clave de métrica" con el numerador 2, 3 ó 4, y cuyo denominador es siempre 4 (unidad de medida=negras). Son llamados por ello Binarios ("2/4"), Ternarios ("3/4") y Cuaternarios ("4/4").
  • Compases Secundarios.- Son ya variaciones de los compases primarios, en los que el numerador y el denominador guardan entre sí la misma relación que tenían en el compás que les dio origen, aunque cambie la figura de valor. v.gr. "6/8" ó "12/16" derivan del "3/4", pero la figura de valor no es la negra, sino la corchea y la semicorchea, respectivamente.

Decimos que los compases secundarios son sólo variaciones de los compases primarios porque, en rigor de verdad, decir que un compás es "3/4" (tres negras por medida) es lo mismo que decir "6/8" (seis corcheas por compás) ó "12/16" (doce semicorcheas por medida).

Es por ello que lo común es llamar genéricamente a la métrica "3/4" y todas sus variantes (compases secundarios) como Ternaria, aunque "técnicamente" se trate de un error.

En lo que respecta a los Compases Compuestos, estos se forman también a partir de los compases simples primarios, pero en vez de cambiar el numerador y el denominador de manera proporcional, lo que se modifica es el valor temporal de la nota a aplicar. Esto es de sumo valor para el baterista, porque en nuestro instrumento las notas no tienen duración, es decir, se extinguen una vez aplicado el golpe, y la duración de la nota sólo importa en la medida que nos dice cuál es la distancia que media de toque a toque.

Para poder entender este tema, que desde ya les digo no es fácil, vamos a poner como ejemplos los tres tipos básicos de compases simples primarios: "2/4", "3/4" y "4/4".

Imaginemos que la unidad de medida no sea la negra sino la negra con puntillo. Si en un compás "2/4" cada negra equivale a 2 corcheas, cada uno de los 2 tiempos tendrá 2 corcheas, y toda la medida 4 corcheas. Pero si mantenemos el numerador en 2, y la unidad de medida es la negra con puntillo (el cual incrementa el valor de una nota en la mitad) cada tiempo del numerador tendrá 3 corcheas, o lo que es lo mismo, el compás tendrá 6 tiempos de corchea. Como vemos, la fracción de compás (fdc) se ha modificado, pasando de 4 a 6 corcheas, convirtiéndose por ende en "6/8". Este es un primer tipo de compás compuesto.

Si partimos de un compás "3/4" y cambiamos la unidad de medida de negra a negra con puntillo, tendremos análogamente 3 negras con puntillo por compás, ó 9 corcheas, resultando en un compás compuesto de tipo "9/8". Finalmente, si partimos de un compás "4/4", el compás compuesto derivado será "12/8".

Surgen en este momento algunas conclusiones:

  1. Con fines prácticos, se dice que para hallar el compás compuesto derivado de un compás primario basta con multiplicar por 3 el numerador y por 2 el denominador de la métrica que le dio origen. v.gr. "2/4" pasa a "6/8", "3/4" pasa a "9/8" y "4/4" pasa a "12/8".
  2. La unidad de tempo se modifica, al dejar de ser la negra para convertirse en la negra con puntillo. Esto puede sonar algo raro, pero felizmente es tan raro como tener que tocar compases compuestos. ¿No les parece?
  3. Al igual que con el uso de tresillos (subdividiendo las figuras de valor en 3 fdc en vez de 2), la utilidad de las notas con puntillo es permitirnos diversos tipos de permutación métrica, con el fin de facilitar la ejecución baterística dentro de patrones más sencillos.

Justamente la última conclusión es la que permite el desarrollo de los llamados Compases de Amalgama que, como su propio nombre lo indica, pretenden unir en una sola medida a dos o más compases de métrica distinta, a fin de obtener una notación más comprensible.

Teóricamente, podríamos tomar como puntos de partida compases simples o compuestos, pero esto último no se hace, de modo que en la práctica sólo se amalgaman compases simples!

Algunos compases resultantes de amalgama simple pueden ser:

  • "5/4" = 1 de "2/4" + 1 de "3/4"
  • "7/4" = 1 de "3/4" + 1 de "4/4"
  • "9/4" = 1 de "2/4" + 1 de "3/4" + 1 de "4/4"

Lo importante es que la unidad de medida de los compases que se habrán de amalgamar sea la misma, esto es, que cuenten con el mismo denominador. Si así no fuese, alguna de las partes tendrá que recurrir a sus formas secundarias (denominador 8), hasta que resulte factible fusionarlos. A continuación una figura que muestra un compás de amalgama de "5/4" y otro de "7/8".

Permutaciones Rítmicas

A veces nos sorprendemos al ver como una canción creada para un cierto género musical puede ser interpretada en otro; y eso que a veces la métrica de ambos géneros es distinta. ¿Cómo se hace?

Partamos de dos principios básicos:

Tempo.- Es la velocidad del ritmo.

  • QPM (quarter-note per minute) o negras por minuto

Métrica.- Es el número de notas por compás.

  • 4/4 ó cuatro negras por compás
  • 3/4 ó tres negras por compás
  • 6/8 ó seis corcheas por compás

Voy a ponerles un ejemplo sencillo. Imaginémonos que tienen que aplicar 240 golpes en un minuto.

Partamos de una métrica de 4/4 y a un tempo de 120 QPM. Si la métrica es cuaternaria y tiene 120 negras por minuto, quiere decir que en un minuto dispondrías de 240 corcheas o sus respectivos silencios. Los 240 golpes podrían ser 240 corcheas.

  • 240 corcheas
  • Métrica 4/4 ó 4 negras/compás
  • Tempo 120 QPM
  • Compases 30

Ahora imagínate que la transformaras a un ritmo de semicorcheas y a 60 QPM. En un minuto, tendrías 60 negras, 120 corcheas ó 240 semicorcheas.

  • 240 Semicorcheas
  • Métrica 4/4 ó 4 negras/compás
  • Tempo 60 QPM
  • Compases 15

Si escribes un patrón de batería duplicando la figura de valor de corcheas a semicorcheas, pero reduces el tempo a la mitad, ambos ritmos suenan exactamente igual, aunque el número de compases se reduce a la mitad. Este subterfugio se emplea para lograr compases fusionados que faciliten nuestras anotaciones.

A continuación pasa el primer patrón a ritmo de tresillos de corcheas (tres corcheas por cada negra) y a 80 QPM. En un minuto tendrías 80 negras, 160 corcheas ó 240 tresillos de corcheas. Fíjate que la métrica es la misma, esto es, cuaternaria, y sin embargo en un minuto han entrado los mismos 240 golpes que en los ejemplos anteriores.

  • 240 Tresillos de Corcheas
  • Métrica 4/4 ó 4 negras/compás
  • Tempo 80 QPM
  • Compases 20

Si bien es cierto que en ambos casos la métrica se ha mantenido (4/4) variando tan sólo la figura de valor (corcheas a tresillos de corcheas) y el tempo (120 a 80 QPM), en el primero se tocaron 30 compases (120/4=30), mientras que en este último sólo 20 (80/4=20).

Ahora juguemos con pasar de la métrica cuaternaria a la métrica ternaria ("3/4") o alguno de sus derivados ("6/8"). Partamos del último ejemplo. Si decidiéramos pasarlo a una métrica ternaria y mantener el número de compases, deberíamos tocarlo a 60 QPM, con lo que emplearemos 120 corcheas ó 240 semicorcheas en un minuto. Como ves, volvimos a los 240 golpecitos de un principio, aunque ahora también encaja el número de compases.

  • 240 Semicorcheas
  • Métrica 3/4 ó 3 negras/compás
  • Tempo 60 QPM
  • Compases 20

Otra posibilidad es cambiar la métrica, pasándola de 4/4 a 12/8. Esta última equivale a 6 negras por compás, y para 20 compases equivale a 120 negras ó 240 corcheas. Si reducimos el tempo a la mitad, tendríamos 60 negras, 120 corcheas ó 240 semicorcheas en un minuto.

  • 240 Semicorcheas
  • Métrica 12/8 ó 12 corcheas/compás
  • Tempo 60 QPM
  • Compases 20

Este tipo de relaciones numéricas son las que se aprovechan para poder transformar un tema y pasarlo de un género a otro.

En lo personal te sugeriría trabajar con una hoja de cálculo de Excel en la que puedas introducir el tempo original del tema, su métrica y recurrir a algunas fórmulas sencillas, a fin de irlo modificando hacia la métrica del género que pretendes ejecutar.

La idea es que mantengas el número de compases, que cada uno de los golpes mantenga su posición y se respeten los acentos; cómo lo anotes para tu mayor conveniencia, cambiando la clave de métrica o las figuras de valor, empleando tresillos o las notas con puntillo, o modificando el tempo, es algo que sólo te compete a tí.

Métrica Instintiva

Una vez le pregunté a uno de mis maestros que tantas canciones estaban diseñadas con métrica de "4/4", y él me contestó que aproximadamente el 80% de los temas populares. Para aquellos que venimos de la órbita occidental ésto puede ser cierto. Y es que de pequeños escuchamos ya el uno-dos-tres-cuatro, con lo que nuestros oídos se acostumbraron a esta métrica. Es natural entonces que a la hora de tocar lo hagamos instintivamente siguiendo este patrón.

Por otro lado, tenemos también las influencias musicales europeas que nos fueron legadas por los conquistadores españoles. Así surge nuestro vals peruano, una derivación de su homónimo vienés, así como su conocido tun-de-te, que tanto repetimos desde pequeños para llevar el compás de un tema criollo.

Asimismo, durante la colonia se trajeron esclavos africanos que introdujeron sus propios ritmos, los cuales también hacen uso de métricas ternarias (3/4 ó 6/8). Emergen entonces nuevos ritmos como el festejo, el landó, el panalivio, por mencionar sólo algunos.

Imaginémonos ahora a un niño que comienza a escuchar música a una temprana edad en el Caribe. Obviamente, crece al ritmo del son y la rumba, y sus claves se entronizan en él. Lo mismo podríamos afirmar de los naturales del Brasil, con sus propios patrones de samba y todas sus extensiones (bossa nova incluido).

La métrica instintiva es aquella que forjáramos en nuestros primeros años, y se basa en el tipo de música que escuchamos desde pequeños...

Es realmente un reto para todo baterista el poder irse despojando de la misma, para dar paso a otros ritmos a la hora de tocar nuestro instrumento; y todos sabemos por experiencia que no es nada fácil.

Es por ello que el primer consejo que nos da Ignacio Berroa en Mastering The Art of Afro-Cuban Drumming es acudir a una discotienda, comprar todo el material que podamos de música afrocubana y ponernos a escucharlo.

Qué duda cabe, la opinión del extraordinario baterista cubano de la antigua banda de Dizzie Gillespie es aplicable a cualquier otro género que se pretenda interpretar, y en especial aquellos cuya métrica y acentuación es bastante distinta a la que estamos acostumbrados a escuchar.

Sólo así, oyendo primero y entronizando sus patrones rítmicos básicos, es que podremos posteriormente dar una interpretación medianamente "decente" a una variedad de géneros musicales...