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Técnica vs Sentimiento

Introducción

La eterna discusión entre los amantes de la guitarra, respecto a qué es más importante, si la técnica o el sentimiento, puede trasladarse al campo baterístico y, cómo no, generar las mismas discrepancias.

Partamos del principio que ningún extremo es bueno, puesto que una y otra cosa deben correr más o menos paralelas, y no es aconsejable sacrificar una por la otra.

Sin embargo, tal polarización es del todo incorrecta, pues deviene de la distorsión de algunos conceptos básicos. En tal sentido, éstos deben ser esbozados para llegar a conclusiones válidas.

En principio, tres son los términos que suelen generar confusión, en buena parte debido a una falta de fundamentos musicales:

  • Técnica
  • Sentimiento o Sensación (Feeling)
  • Transmisión

Demos un breve repaso a los mismos antes de entrar en materia.

Técnica

Deriva del vocablo griego techne (arte), y puede concebirse como un conjunto de conocimientos prácticos que tienen por finalidad lograr un resultado determinado. Por tanto, la técnica no es por sí misma un objetivo, sino simplemente un medio para alcanzarlo.

Dado que su dominio exige desarrollar ciertas destrezas manuales e intelectuales, se tiende a confundir las primeras con el concepto in toto. De ahí que se crea que es más técnico aquel que toca más rápido, cuando eso es sólo una parte del concepto, y no precisamente la más importante.

La destreza manual te permite ejecutar, mientras que la intelectual decidir sabiamente qué, cómo, cuándo y por qué hacerlo. Esto último garantiza que la ejecución sirva al tema, y no se sirva de él, puesto que el propósito final de todo intérprete es expresar aquello que fue concebido por el autor, y no sólo buscar su lucimiento personal.

Las cinco características básicas de toda técnica son las siguientes:

  • Intuitiva (surge de la imaginación de alguien)
  • Empírica (está basada en pruebas y errores)
  • Inductiva (permite desarrollar nuevos recursos)
  • Perfectible (mejora con el tiempo y la práctica)
  • Transmisible (puede ser luego enseñada)

Obviamente, mientras más recursos técnicos dispongamos, nuestro vocabulario musical crecerá, y con ello también las posibilidades de expresarnos musicalmente.

Sentimiento o Sensación (Feeling)

En términos prácticos, expresa la capacidad del músico de modificar el estado anímico de sus oyentes, al despertar en ellos determinadas emociones. Este es el objetivo final de una canción, perseguido por el propio autor desde el momento de su concepción, y debe ser el fin de cualquier interpretación que de ella se haga.

Ejemplos extremos al respecto son aquellos temas que nos erizan la piel, nos inducen al llanto o desencadenan nuestra euforia. Surge entonces la siguiente pregunta: ¿Es ésto lo que el compositor quería transmitir al público?

Transmisión

Está referida a la consonancia cognitiva, vale decir, la capacidad del músico de generar en sus oyentes la misma sensación que el tema pretende despertar. Esta última se recoge tanto de la lírica como de las armonías escogidas por el compositor al momento de crearlo.

Cuando percibimos que un ejecutante no transmite, puede tratarse de asonancia o disonancia cognitiva, vale decir, no generar ninguna sensación o producir incluso un sentimiento contrario al original.

Pese a lo dicho, cabe aquí reconocer que a veces el problema no está en el ejecutante, sino en el propio autor, cuyo tema no despierta sentimiento alguno. Esto es especialmente cierto en muchos temas lanzados con fines meramente comerciales, pero también cuando el compositor o el productor no escogieron debidamente quién les toque la canción.

A propósito, todos sabemos de alguna interpretación que supera la versión original, en la que por mérito del arreglista o del ejecutante se obtiene un producto musical mejorado. Tal es el caso de muchos temas de Carlos Santana, como Oye Como Va (Tito Puente), Samba Pa Ti (José Feliciano) y Black Magic Woman (Fleetwood Mac), que siendo covers se suelen adscribir a la autoría del insigne guitarrista mexicano.

Aplicación en Baterística

Muchos piensan que el baterista con más técnica es aquel con alto grado de independencia y que toca a gran velocidad. Análoga pero inversamente, se suele creer que exhiben más feeling los que tocan de manera más lenta pero con harto groove.

Sin embargo, contrario a la noción difundida, técnica y sentimiento no son los extremos de nada, ni cosas opuestas, ni nada que se le parezca. Son sólo partes distintas de un mismo proceso, pero a la vez complementarias.

La elección de cierta técnica varia de acuerdo al objetivo final, las características de los ejecutantes y la dinámica grupal, entendida en términos de interrelación de todas las voces que el producto exige.

Por todo lo expuesto, no podemos reducir el tema de técnica versus sentimiento a la simplonería de decidir entre comer mucho y comer rico. Debe quedarnos claro que no se es mejor baterista por tocar más rápido o parecer un octópodo, pero tampoco sin dominar los recursos técnicos más importantes, esos que Jim Chapin resumiera en cuatro palabras: velocidad, fuerza, control y resistencia.

Comentarios Personales

Si Mike Portnoy y Neil Peart tocan como lo hacen es porque la música de Dream Theater o Rush así lo exige. Empero, eso no los convierte en mejores bateristas que Steve Gadd o David Garibaldi, puesto que estos últimos también sirven al propósito de Eric Clapton o Tower Of Power, respectivamente.

Son muchos los casos de bateristas muy dotados técnicamente que se muestran incapaces de interpretar debidamente temas musicales de géneros distintos a los de su quehacer cotidiano, y pese a demandar menor cantidad de recursos. ¿Falta costumbre? ¿Lo hacen sin ganas? ¿Están parametrados? ¿Tienen otro pulso interno? Lo cierto es que no siempre se cumple ese viejo adagio de las abuelas que rezaba:

El que puede lo más, puede lo menos...

Finalmente, hay que reconocer que resulta prácticamente imposible para el común de los mortales llegar a dominar absolutamente todos los recursos disponibles; empero, toda técnica se puede mejorar con paciencia y dedicación. Aquí cabría recordar este otro proverbio:

Nada es perfecto, pero todo es perfectible...

A propósito de ésto, el célebre baterista Akira Jimbo reconoció en una clínica de batería brindada en Lima que de los 26 rudimentos descritos por la Percussive Arts Society, él sólo suele recurrir a tres de ellos para la inmensa mayoría de sus ejecuciones. Obviamente, de tales rudimentos se desprende todo el resto de herramientas que lo han sitiado como uno de los mejores bateristas del mundo.

Conclusión Final

Por lo tanto, ejecutar técnicamente consiste en aplicar el recurso apropiado en el momento adecuado, de modo que el intérprete transmita una sensación consonante con aquella perseguida por el compositor. Así y sólo así se habrá completado óptimamente todo el proceso musical.

Feeling o Sensación

A veces escuchamos una ejecución de batería, y nos damos cuenta rápidamente que no tiene el "sabor" natural del género musical al que la canción pertenece. Y aunque se haya tocado respetando el patrón de digitación original (sticking), queda siempre esa sensación de que algo le falta.

Algo parecido puede ocurrir al intentar versionar un tema en un género distinto al original. Si bien modificar la métrica de una canción puede ser factible y legítimo, más aún si el fin que se persigue es abrir nuevos mercados, nunca debería perder el "feeling" que caracteriza su versión original, o adquirir aquel que es propio del género hacia el cual se le versiona.

Un caso palmario es la adaptación que se hace de las claves "afro", inicialmente empleadas para métricas ternarias ("3/4") y convertidas a la métrica cuaternaria ("4/4"). Esto es natural, porque no se puede soslayar la importancia de la migración sur y centroamericana a los Estados Unidos, donde la música latina ha ganado muchos adeptos entre la población anglosajona. Es más, existen grandes bateristas norteamericanos que se han especializado en ritmos afrocubanos, y que los ejecutan con un "saoco" impresionante.

Como afirma el gran baterista cubano Ignacio Berroa, ese "feeling" o "feel" es el sentimiento con que se toca una canción, pero también la sensación que ésta produce en tus eventuales oyentes. Esta es por cierto una característica de género, y que se basa en factores de diversa importancia, pero todos trascendentes.

El primero a tener en cuenta es obviamente el ostinatto, que no es más que esa base rítmica que creamos con el bombo para conferirle identidad de género a un tema.

Aunque las permutaciones rítmicas suelen apelar a simples juegos matemáticos con el fin de dar cadencia, valor y posición pentagráfica a cada golpe que apliquemos, es la acentuación otra característica sustantiva de cada género, ya que establece el matiz de una pieza musical de momento a momento, o de golpe a golpe. Esto es lo que los bateristas solemos denominar Dinámica Interna.

Un tercer elemento a considerar es la tímbrica, esto es, que las voces del set vayan acorde con el género que se habrá de tocar. Por ello debemos contar con los percutibles adecuados, pero también dominar el arte de la afinación.

Existe asimismo un cuarto criterio muchas veces soslayado, y es el de los desplazamientos temporales. Este consiste en emplear una fdc (fracción de compás) distinta a la usual, con un valor rítmico menor que el de las figuras comunes del pentagrama de batería. Su fin es crear la ilusión rítmica de tocar alguna parte del set un poquito atrasado o algo adelantado, dándole otro feeling a la ejecución.

Es pues necesario respetar estos cuatro criterios, para que un tema en particular adquiera tipicidad, que se sienta el aire del género, y la ejecución no resulte caprichosa y carente de una clara identidad. Esa sensación es la que vas a transferir al oyente al momento de ejecutar tu instrumento, y la que puede hacer la diferencia entre la forma en que tú tocas la batería y cómo lo hace otro.