Questlove Sticks

En un artículo anterior revisamos algunos de los problemas que los bateristas altos debemos enfrentar, uno de los cuales es obviamente la longitud de nuestras baquetas.

Si bien es cierto que la gran mayoría de palillos alcanza y hasta supera las 16 pulgadas de longitud, unos pocos modelos llegan a las 17". 

La mayoría de tales modelos son a la vez bastante pesados, como las baquetas de Regal Tip para Alex Van Halen, de 17.75" de largo y 0.57" de diámetro, algo incómodas para quienes tocamos jazz o blues.

Es por eso que me sorprendieron tan gratamente las Ahmir Thompson Signature Sticks, o simplemente Questlove Sticks, de Vic Firth.


Están provistas de un mango antideslizante de color negro, y la punta es de madera en forma de lágrima. Pero lo más interesante, son muy largas y livianas, con 17" de longitud y un diámetro de tan sólo 0.52". 


En lo personal, siendo diestro, me encanta emplearla como baqueta dominante (derecha) junto a una Regal Tip 8-A para mi otra mano (izquierda). Y aunque difieren en su material (nogal versus maple) y dimensiones (longitud 17" versus 16" y diámetro 0.52" versus 0.55") una vez en ambas manos las dos se sienten bastante compensadas.

A la pregunta del por qué prefiero tal percusión asimétrica, les diré que la baqueta 8-A es muy liviana y me permite mejor control de los golpes fantasmas, en tanto que el maple le da al rim shot ese crack que siempre busco en mi tarola. En cuanto a la Questlove en la mano derecha me permite meter bien adentro mis golpes sobre el hi-hat y darle más de lleno a los crashes, tiene una magnífica adherencia por su mango antideslizante y se me facilita alcanzar cualquier punto de la batería con un poco más de fuerza y comodidad. Cosa de gustos.


Seguidamente un video demostrativo del producto a cargo del propio Ahmir "Questlove" Thompson para la marca Vic Firth.

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Booty Shakers

Este es el producto original de TnR, que luego diera origen a los Little Booty Shakers para la tarola.


Al igual que estos últimos, vienen en paquetes de tres unidades, uno para cada una de las patas de nuestro napoleón.


Están confeccionados con espuma de polietileno, con una pequeña hendidura central donde deberá insertarse el extremo inferior de las patas metálicas.


El aspecto final del tom de piso habrá de ser el que se aprecia en la siguiente figura.


Las ventajas sonoras de los Booty Shakers son las mismas que antes señaláramos para los Little Booty Shakers, como nos lo demuestra Jim Riley en el siguiente video.

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Little Booty Shakers

Bajo el mismo principio que animó a la creación de soportes flotantes para los tomes de vuelo o elevadores para el bombo, estos pequeños adminículos impiden que el hoop inferior de la caja tome contacto directo con la canastilla del atril de tarola.


Vienen en paquetes de tres unidades para ubicar uno en cada brazo de la canastilla, provistos de unos precintos de velcro (pega-pega).


La espuma negra es la que toma contacto con el aro inferior, en tanto que los precintos de color rojo permiten asegurarlos en los brazos de la canastilla.


Una vez instalados en el atril se posiciona la tarola, que ya no tendrá contacto directo con las gomas ni el metal del parante.


Si bien es cierto que las gomas que rodean el extremo de los brazos de la canastilla persiguen al menos uno de sus fines, cual es evitar el contacto del aro inferior con el metal del parante, no se trata de un material fonoabsorbente como la espuma de polietileno.

En tal sentido, el resultado proporcionado es que el sonido de la tarola ve incrementada tanto su latencia como su resonancia, lo cual es muy favorable para redondear la sonoridad de nuestro instrumento, como lo demuestra Jim Riley en el siguiente video.

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Bass Drum Lifter

De un tiempo acá la mayoría de bateristas han ido decantando sus preferencias por los tomes flotantes, en desmedro de aquellos con soportes penetrantes, que los sujetaban a través de un tubo hueco que atravesaba su pared.

Quizás una opción intermedia ha sido el sistema ideado por Yamaha, que cruza la madera mediante una varilla sólida de metal que impide el escape del aire.


La idea básica de esta tendencia es que se mantenga dentro de lo posible la integridad del casco, garantizando una adecuada resonancia del tambor, pero también evitar su contacto con cualquier material que pudiese disipar su sonido.

Lo mismo podemos decir del bombo, clásicamente atravesado por el soporte de los tomes de vuelo, el cual viene siendo reemplazado por clamps articulados a los parantes a fin de mantener indemne el casco de madera del tom de pie.


Verificadas las ventajas sonoras que aportan los soportes flotantes en los tomes de mano, dos dispositivos adicionales fueron creados para contribuir a este mismo propósito en el sonido del bombo.

El primero fue el Bass Drum Anchor, un ancla que se sujeta en el cerco delantero y contribuye a estabilizarlo en el piso. Se asegura por ambos lados al cerco del bombo, en tanto que dos vástagos centrales lo mantienen fijo y a cierta distancia del suelo.


Ideado para reforzar el papel de las patas laterales, también impide que el tambor tome contacto con el piso en caso que estas zafen o se retraigan. En tal sentido y aunque de manera indirecta contribuye al fin de mantener alzada la parte delantera del tom de patada.


Un complemento ideal han resultado los Spur Extenders, diseñados por Arti Dixson para prolongar las patas laterales del bombo, sobre los cuales nos ocuparemos seguramente en otro artículo.

El segundo dispositivo, más específico en su finalidad, es el llamado Bass Drum Lifter, también creado por Arti Dixson, que es un elevador de bombo propiamente dicho.


La prensa del pedal ya no se ajusta en el cerco posterior del bombo sino en la lengüeta inferior del elevador, en tanto que su superficie trapezoidal, algo más alta y curvada, permite que sobre ella repose el casco del tambor, cuyo diámetro debe hallarse entre 16" y 24".


El beater golpeará el parche de manera más excéntrica, lo cual para muchos es una ventaja, aunque tal argumento me parece discutible porque lo propio puede hacerse regulando la altura del mazo, en caso se carezca de este adminículo. 

Una relativa desventaja es que el enclavamiento del pedal deja de ser parte del mecanismo de fijación del cerco, y con ello del bombo en su conjunto, lo cual puede desestabilizar la posición de tu batería, más aún si sueles patear con fuerza o usar mucho slide.  

Sin embargo, si tu rango de patada no es muy intenso y prefieres los golpes secos, este complemento puede incluso ayudar a estabilizar tu instrumento, ya que la fuerza aplicada se dirige no al cerco sino a la lengüeta, permitiendo concentrar el remanente útil en el beater.

Dispositivos similares han sido creados para articular un pedal a otro tipo de percutibles, llámense djembés, congas, cajones, etc. Incluso permiten convertir un napoleón en una especie de mini-bombo, como se aprecia en la siguiente figura.


Como muchas cosas en este apasionante mundo baterístico, es cosa de probar, escuchar y decidir si este tipo de hardware te resulta o no conveniente, pues depende en gran medida de nuestra propia forma de tocar el instrumento.

Gospel Chops

Los Gospel Chops, que literalmente pueden traducirse como cortes de gospel, son una forma de cambios breves que han sido extraidos de la música gospel, propia de las iglesias evangélicas afro-americanas.

Las características básicas de este tipo de fills son las siguientes:
  • figura de valor mínima (tresillo de semicorchea o inferior)
  • ejecución lineal (se evitan los golpes unísonos)
  • comprometen al bombo como parte del corte
Lo que resulta de ello son cortes de 24 a 32 golpes por compás, muy vistosos tanto por su rapidez como por su dinámica.

Para armar un gospel chop hay que partir de ciertas fórmulas básicas de tresillos, cuartillos y sixtillos, en los que se combinan golpes con ambas baquetas y el bombo. Dada su rapidez, los tambores de mano más recurridos son la tarola y el napoleón, por hallarse en el mismo plano horizontal y más próximos entre si, pero nada impide que de modo progresivo se comprometan también los tomes de vuelo.

Los golpes aplicados sobre todos estos percutibles pueden ser simples o dobles, según convenga a los fines del corte. A continuación algunos ejercicios combinatorios con los que podremos comenzar a diseñarlos:
  • Tresillos.- RLK, RKK, LRK, LKK, etc
  • Cuartillos.- RLLK, RLKK, LRRK, LRKK, etc
  • Sixtillos.- RLRLKK, LRLRKK, RLRLRK, LRLRLK, etc
Estas secuencias se mezclan luego unas con otras, hasta terminar de armar todo el corte. Seguidamente algunos ejemplos de estos fills:

Estas son apenas algunas de las muchas posibilidades de combinación disponibles, a las cuales apelaremos de acuerdo a nuestro gusto como al nivel de destreza que vayamos alcanzando.

Seguidamente un video introductorio del baterista brasilero Armando Viana, mostrándonos algunos de sus gospel chops preferidos.

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Parches Resonantes

Es casi una regla que los bateristas soslayemos la importancia de los parches inferiores. Y es que tras adquirir nuestro set de batería nos preocupamos de reemplazar los superiores, y nos sentimos cómodos con los resonantes que vienen de fábrica.

Si somos un poco más avispados, rápidamente nos damos cuenta que estos últimos son un tanto más delgados que los parches bateros, lo que termina de complicarnos las cosas, porque es difícil encontrarlos en el mercado.

El tiempo pasa, y nuestro querido instrumento comienza a perder esa sonoridad que en su momento nos animara a adquirirlo. Vemos los parches de arriba y lucen muy matados, mientras que los de abajo continúan impecables. Nuevamente nos dirigimos a la tienda musical para comprar otro pack de parches superiores.

Esta historia se repite una y otra vez, y aunque la calidad del nuevo parche sea mejor, el sonido que obtenemos es cada vez peor. Qué está pasando? Por qué estamos gastando más y sonando menos? Pues resulta que nos hemos olvidado de los parches inferiores.

En un par de artículos anteriores, el 22 y el 24, hemos discutido de modo general respecto a los parches y el sonido de la batería. Sin embargo, creo que es momento de puntualizar algunos aspectos que no han sido abordados antes.

En primer lugar hay que decir que, aunque no sean percutidos, los resonantes sufren un deterioro con el paso del tiempo. La constante vibración a la que son sometidos termina por degradar su película, con lo cual pierden progresivamente sus cualidades acústicas.

Hay que tomar en cuenta que de por si estos parches son un poco más delgados, lo que acelera su proceso involutivo. Por tal motivo, lo más recomendable es que por cada 3 ó 4 cambios de parches superiores hagas lo propio con los inferiores.

En cuanto a las opciones disponibles, ya va a depender de tus propios gustos. Sin tomar en cuenta ni el parche bordonero de la tarola ni el parche de marca del bombo, lo usual es que para los tomes se recurra a parches resonantes de 7 ó 10 Mil de espesor, como los Diplomat y los Ambassador de Remo, respectivamente.

A continuación un video de Bob Gatzen sobre este tópico, al que él denomina "The Forgotten Drumhead" (El Parche Olvidado). Al final del mismo podrán escuchar una prueba de sonido para varios tipos de resonantes de la marca Evans, de grosor similar a los antes señalados de su eterna competidora: Remo.

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Sizzler & Rattler

Hace muchísimos años soy simpatizante del grupo de jazz progresivo Pat Metheny Group, pero en especial de su tecladista, Lyle Mays. Con ocasión del video-clip del tema The First Circle, pude observar una especie de cadenitas, muy parecidas a un collar, que pendían de los platillos del baterista Paul Wertico.

Escuchando la canción era obvio que el efecto de tales cadenitas era prolongar el sonido de sus platos, al agregársele los generados por el rebote de las cuentas en la superficie de los bronces.

Pasaría mucho tiempo hasta poder encontrar en el mercado este tipo de dispositivos, que son comercializados por la marca ProMark con la denominación de Cymbal Sizzler y Cymbal Rattler.

Aunque la traducción literal de estos dos términos es producir chirrido y rechinar, ambos aluden a ruidos metálicos que simulan un sonajero; personalmente creo que no es la más feliz de las comparaciones, pero es la acepción que les ha dado el fabricante.

Como se muestra en la figura adjunta, las cuentas del Cymbal Sizzler (ProMark S22) son más pequeñas, y se desprenden de un elemento central que se coloca en reemplazo de la felpa superior del atril.


En cuanto al Cymbal Rattler (ProMark R22) sus cuentas son un poco más grandes, pero por lo demás es prácticamente igual al anterior.  


Así como los acentuadores son ideales para los platillos de estallido, y especialmente para los crashes, tanto el S22 como el R22 han sido diseñados para usarlos en los platillos de ritmo, pero especialmente en el ride.

A continuación un video que exhibe las cualidades sonoras de ambos productos, y que deja en claro que es el jazz donde aparentemente se puede hacer uso más efectivo de este tipo de adminículo.

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